miércoles, 22 de diciembre de 2010

Por fin vacaciones

Se acabó. O casi. Antes de desearos todo lo que se desea en estas fiestas, hago una pequeña recopilación de “sucesos”.
Os cuento que me he retirado del taller de escritura al que asistía con toda puntualidad una vez a la semana y del que iba dejando noticias aquí. No estaba disfrutando de él y ya no estoy en tiempos de sufrimientos baldíos.
Creo que he estado por última vez en el PIN. Y, como voy yo, resultó muy agradable: charla amistosa con varios profes tomando un café. (¡Qué conste que ni un solo alumno se nos despistó!). Un tema muy interesante: el cansancio sicológico del educador (y su consiguiente jubilación). No se si la palabra “cansancio” es la adecuada, pero realmente a medida que uno se hace mayor (sigamos usando el eufemismo) a los chavales se les ve más lejos y uno tiene menos ganas-fuerzas de hacer el camino que lleva hasta ellos.
Bueno, la próxima vez que vaya (al PIN) espero hacerlo con los nietos (así que hay tiempo para descansar). Porque, decía ayer un personaje en una peli, “los nietos son el regalo que Dios nos hace por no haber matado a los hijos”.
Ya sólo queda la fiesta de Navidad y la “parafernalia” de esta tarde de miércoles. Luego… Pues para luego (y sigo citando a otros: esta vez lo he visto en un bar de Santutxu) os deseo a cada uno el doble de todo lo que me deseais vosotros a mí.
Antes de marchar, os dejo un último cuento
Hasta el año que viene

jueves, 16 de diciembre de 2010

Va de cuento

Antes de que llegue el finde deseo dejaros el último de los cuentos que he escrito. No está trabajado. Es el fruto de una sesión del taller de escritura, tal cual Quizá influenciado porque en clase estamos trabajando el tema de la guerra y hemos empezado por "Apocalipsis Now".
Antes de que llegue el finde os recuerdo que pasaremos por la despedida de Enrique. Se va del curro y eso para mí, por supuesto, tiene connotaciones especiales. Tal como está la cosa a nivel económico y político no se si no sería lo que debería hacer yo a todo correr. Pero, en este momento, hacen falta 65  años y yo todavía no he vivido tanto.
Antes de que llegue el finde, tengo que desearos buen finde. El último - no lo olvidéis - anterior a la navidad.
Así que, buen finde para todos

miércoles, 15 de diciembre de 2010

Los nabos en Adviento

Cada cosa tiene su tiempo y los nabos en Adviento. Ya lo decía el refrán.
Pero, posiblemente ya no sabemos muy bien qué es eso del Adviento y hemos conseguido que los nabos crezcan en cualquier época del año.
Así que lo de saber el tiempo de cada cosa ha perdido importancia. Y, casi seguro, habrá dejado de ser un signo de sabiduría.
Pero, hoy estoy preocupado-mosqueado y no quiero ir contra nadie, ni meterme con quien, seguro, no se lo merece.
La historia es bien sencilla. Hace casi dos meses me pidieron una columnita para la revista de la Escuela (sabéis que soy asiduo colaborador). Ante mi falta de inspiración en aquel momento, decidí “fusilar” algo que ya había escrito y publicado en este blog.
Hoy, mes y medio después, he retocado la columnita por exigencias del espacio de la revista, pero la hubiera tirado a la basura. Ya no me decía nada interesante, nada distinto de lo que uno puede encontrar en un libro de texto (Allí, incluso, estaría mejor y más completo). Y es que ya no era su tiempo.
Mosqueado, pues. Y preocupado porque este desfase en el tiempo se repite con mucha más frecuencia (y en asuntos mucho más graves) de la deseable en el terreno de nuestro trabajo educativo.
Acabo citando a Eduardo Martí. No le conozco, pero tiene un blog y en él este texto que resume perfectamente lo que me hubiera gustado trasmitir desde mis propias palabras
Kairos es una antigua palabra griega que significa el momento adecuado, el momento oportuno. Los griegos tenían dos palabras para referirse al tiempo: Cronos y Kairos. La primera se refiere al tiempo cronológico o secuencial, la segunda significa el tiempo, el momento indeterminado donde las cosas especiales suceden. Mientras la naturaleza de cronos es cuantitativa, la de Kairos es cualitativa.
Estar en Kairos, es tener la inspiración, es estar con la musa, son esos momentos que sabes, que sientes, que te da la espina que es necesario actuar en algo porque si no el momento se difumina. Estar en Kairos, es estar en el momento preciso, en el cual te sientes en sintonía, te sientes alineado para hacer cualquier cosa que quieras. Estar en Kairos, es estar en tu máxima plenitud de explotar el aquí y el ahora, de lo que puedes hacer con lo que esta sucediendo.

miércoles, 8 de diciembre de 2010

Se acabó el puente. ¡Viva Navidad!



El puente se acaba. Parecía largo, pero ¡qué va! Era muy corto. Como preveíamos. Y eso que alguna habrá aprovechado para hacerse un año más … mayor (digamos). Y eso que posiblemente el Informe PISA vuelve a hacernos a todos de nuevo bastante más viejos. Y la huelga de los controladores, con su consecuente reacción neo¿fascista? (aunque lo de los controladores no tenga nombre es un problema laboral que no se resuelve con la intervención del ejército sino posibilitando a quien lo quiera el acceso a un trabajo que no es más estresante que el nuestro). ¡Ay si pagaran los trabajos por estrés generado!. Y el Athletic que hace el ridículo y el BBB que no levanta cabeza. Y… Y la playa que haberla ha habido.
Pues nos queda el último arreón. A ver si acabamos de despeñar este año que bien merecido se lo tiene.
En los pocos días que quedan, tendremos que volver a hablar de educación. Que si no me van a echar del blog.

martes, 30 de noviembre de 2010

Ortografía y rutina


Ya os dije que había parón, que tenía muy pocas ganas de escribir. Pues bueno, habrá que rearmarse y volver a la carga, aunque la presencia inminente del puente me preocupa porque a lo mejor vuelve la parálisis.
Recuperemos el pulso con una frase sacada de Delibes (“Diario de un emigrante”): “Uno se mete en la rutina sin percatarse y, luego, es difícil salir. Es como cuando a uno se le mete la bici en la rodera de un camión; antes te caes que salir de ella. Y si quieres hacerlo, sin pegarte la costalada, has de apearte y hacer las cosas a ciencia y paciencia; pensando lo que haces”
“A ciencia y paciencia”, bonito.
Hoy no puedo olvidar, aunque en esta guerra no se me ha perdido nada, el lío que se está montando con la “nueva” ortografía. Espero recordar que “che” es antes que “col” y “llamar” antes que “luna”. Los que estudiamos francés tenemos la ventaja de haber tenido que consultar diccionarios que ya iban así hace muchos años (¿los que estudiasteis inglés?).
El asunto de las tildes y los monosílabos (¡ah, truhan!) es un poco sinsorgo, ¿no? Y lo de solo, ¿qué me decís que ya no va a llevar acento nunca? Llevo leídos miles y miles de “solo” que nunca tenían acento (por más adverbios que fueran) y siempre he entendido a mis alumnos. Creo que si alguna vez no los he entendido no ha sido por sus faltas de ortografía (más abundantes que las viñas en La Rioja). Alguna otra razón ya habrá habido.
Ahora cuando lea “solo” y no sepa muy bien si se trata de un adverbio o de un adjetivo, pensaré que el que lo ha escrito (si es un erudito) me ha dejado libertad de interpretación y que si no quiere que le malinterpretemos le bastará con utilizar el adverbio “solamente”. ¿De verdad es un problema la ortografía? ¿O el problema (importante y de fondo) es la utilización que hacemos de ella para dividir a la gente (nuestros alumnos sin ir más lejos) en listos y tontos, preparados y no, buenos o malos (incluyendo –por rutina, claro- un juicio moral sobre ellos)?
Pues eso, buen finde y larga vida (y si no nieva, mejor para los que no vamos a ir a la nieve). A la vuelta habrá foto en la playa.

miércoles, 24 de noviembre de 2010

Controles (no de alcoholemia)

Parece que me hubiera quedado mudo. Sin palabras. Más bien estoy sin ganas de escribir. Pero, ya hace casi una semana. Asuntos sí que ha habido: fiesta de la Escuela, asistencia pobre desde algún(os) plan (es) (por lo que he oído, que a mí me dejó sin digestión un medio malestar); reconocimientos a los ¿antiguos?, ¿viejos?; final de evaluación; ...
Y hoy mi primer control a los alumnos de Cuarto. Siempre he sido partidario de los controles por dos razones: me ayudan a saber dónde están, qué entienden, cómo trabajan (no sólo cuánto) y otros muchos elementos de su personalidad que se descubren en lo que escriben; por otro lado, creo que deben ayudarles a ellos a centrar lo importante, a hacer un último esfuerzo de síntesis de lo que han estado trabajando.
Y ahora que se habla incluso de la desaparición de las notas (parece que en Primaria) por que son "discriminantes" (ríanse uds. todo lo que se les ocurra, que no será suficiente), les ofrece a ellos (si está corregido de forma que ellos lo comprendan) una visión sobre su marcha real.

jueves, 18 de noviembre de 2010

"Regalos" comprometedores

Todos queremos trabajar a gusto (en la medida en que sea posible destruir una paradoja). Pero, trabajar a gusto no es importante sólo (todavía con acento) para el trabajador. Cualquier “empresario” sabe que ello aumenta la productividad del trabajador, su implicación, su dedicación,… Vamos que trabajando a gusto ganamos todos.
Y de esto va la conciliación en las empresas. No de regalos. No de que, de repente, aparece un empresario generoso, caritativo, paternalista,…etc. Con la conciliación ganamos todos.
Por ende, sin ella, perdemos todos. Espero que Equilia me permita reproducir aquí un par de párrafos de su web (gracias Judith, gracias Arrate)

El éxito de las organizaciones depende cada vez más de la calidad y del desempeño de las personas en su seno. En la medida en que las organizaciones sepan optimizar la gestión de sus personas, serán más competitivas en un entorno económico y social cada vez más complejo. […]
Los beneficios de la conciliación son múltiples tanto para las empresas como para los/las empleados/as:
    • Mayor motivación, compromiso, productividad/rentabilidad, atracción y retención del talento.
    • Reducción de costes, del estrés, de bajas, de rotación, de conflictos.
    • Mejora de la imagen corporativa, de liderazgo, de comunicación, de clima laboral,  de responsabilidad.
Dicho esto, debemos comprender que cualquier proceso de conciliación compromete a ambas partes. Que las medidas que se “pacten” no son papel que se pueda romper en cualquier momento sin que ello conlleve la ruptura y, por tanto la desaparición (o al menos un fuerte retroceso en el camino) de dicho proceso.
Ya se que en último término es un “regalo” de la dirección. Como mi vida fue, en último término, un regalo de mi madre. En su origen. Pero, el desarrollo posterior de nuestras relaciones, la marcha cotidiana de la vida familiar dependió en gran manera de su compromiso con las normas que entre ambos fuimos marcando. Cuando yo ya era mayor y ella quería ser arbitraria en sus decisiones no encontraba mi colaboración, ni mi presencia.
Es un ejemplo, claro. Cada uno que aplique lo aplicable.

Además, ayer estuve en el Bellas Artes de Bilbao. Ya se que muchos de vosotros habéis visto la exposición de Lazkano. Os invito a volver a verla. Merece la pena. Los miércoles es gratis la entrada.